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Más información sobre mi trayectoria, mi enfoque integrador y mi manera de acompañar

SOBRE MÍ

Mónica Álvarez

Psicóloga General Sanitaria

N.º de colegiada O-03774

La psicología forma parte de mi vida desde mucho antes de decidir estudiarla. Desde pequeña sentía curiosidad por comprender por qué las personas actuamos como lo hacemos, qué hay detrás de nuestras emociones, reacciones y formas de relacionarnos. Con el tiempo entendí que ese interés era, en realidad, una manera de mirar al otro con profundidad y un deseo genuino de acompañar.


A quién acompaño


Trabajo con adultos, niños y adolescentes, acompañando procesos relacionados con ansiedad, depresión, estado de ánimo, autoestima y dificultades emocionales, así como conflictos que afectan a la vida personal, familiar o relacional.


Intervengo también en trauma, apego y heridas emocionales, entendiendo que muchas de las dificultades que aparecen en el presente tienen su origen en experiencias pasadas que no siempre pudieron ser atendidas, comprendidas o elaboradas.


Además, realizo terapia familiar y de pareja, así como mediación familiar, desde una mirada relacional que busca mejorar la comunicación, favorecer la comprensión mutua y acompañar la toma de decisiones en distintos momentos de la vida.


Mi forma de entender la terapia


Concibo la terapia no solo como un espacio para aliviar el malestar, sino también como un proceso de crecimiento y desarrollo personal, donde aprender a conocerse, regular las emociones, establecer límites y relacionarse de una forma más sana con uno mismo y con los demás.


Trabajo desde un enfoque cercano, integrador y respetuoso, adaptando cada proceso a la persona, a su momento vital y a sus necesidades. Creo firmemente que la terapia debe ser un espacio seguro y sin juicios, donde poder comprenderse, sentirse acompañado/a y avanzar a un ritmo propio.

Formación y trayectoria profesional

Me gradué en Psicología en Salamanca y posteriormente realicé el Máster en Terapia y Orientación Familiar y de Pareja y Mediación Familiar en la Universidad Pontificia de Salamanca. Más adelante cursé el Máster en Psicología General Sanitaria en la UNIR, que me habilita para el ejercicio sanitario.


Considero la formación continua una parte esencial de mi trabajo, por lo que sigo actualizándome de manera constante a través de diferentes cursos de especialización, entre ellos formación en orientación familiar y terapia de pareja, actualizaciones en salud mental y conductas suicidas, así como en apego y psicología perinatal, entre otros.


He participado también en publicaciones, siendo autora de una propuesta de formación parental dirigida a familias con hijos e hijas en Educación Primaria, centrada en la importancia de la educación emocional en la infancia como base del bienestar futuro.

Cómo trabajo el proceso terapéutico

Mi manera de trabajar se estructura en distintas fases, que no son rígidas ni iguales para todas las personas, sino que se adaptan a cada proceso terapéutico:

01

Evaluación y recogida de información

Las primeras sesiones están orientadas a conocernos y a comprender qué está ocurriendo. Se recoge información relevante sobre la historia personal, familiar, emocional y relacional. Cuando es necesario, se utilizan cuestionarios o instrumentos estandarizados que ayudan a obtener una visión más clara y objetiva.

02

Comprensión y diagnóstico

a partir de la información recogida, se realiza una visión global de la demanda, identificando los factores que influyen en su origen, desarrollo y mantenimiento. El diagnóstico se entiende como una guía, no como una etiqueta, que ayuda a comprender qué está pasando y a orientar el proceso.

03

Tratamiento e intervención

una vez definidos los objetivos de forma conjunta, comienza el trabajo terapéutico. Se interviene sobre aquello que genera malestar con herramientas adaptadas a cada persona y a cada momento del proceso, respetando siempre el ritmo personal y fomentando la autonomía y el desarrollo de recursos propios.

04

Seguimiento y cierre

a medida que se producen avances, las sesiones pueden espaciarse. En esta fase se refuerzan los logros alcanzados, se consolidan las herramientas aprendidas y se acompaña el proceso de cierre, asegurando que la persona se sienta capaz de continuar por sí misma.